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Economía Mundial… ¡La Otra Gran Víctima del Coronavirus!

Nelson Gimón.- La crisis generada por la pandemia del coronavirus causante del COVID-19 ha afectado de forma particularmente fuerte a la economía mundial. El mismo Fondo Monetario Internacional (FMI) lo reconoce así, anunciando hace poco que el planeta ya había entrado en recesión.

Kristalina Georgieva, Directora Gerente del FMI, expuso recientemente que la pandemia ha parado todo lo que es la actividad económica global, y que ya son más de 80 los países los que han solicitado ayuda de emergencia al organismo.

El FMI, que también cree que esta nueva recesión global será peor que la experimentada en 2009, considera que serán necesarios fondos masivos para ayudar a las naciones en desarrollo pues, entre otras cosas, los auxilios estatales tendrán que ser abundantes.

Lo Que Dicen Los Expertos

Analistas del mundo coinciden en que las consecuencias de la crisis del coronavirus son graves, con una tendencia a empeorar si no se hacen las cosas correctamente. Eso porque, a medida que aumentan los contagios y se le pide a la población quedarse en sus casas (sin posibilidad de trabajar y, por ende, mover la economía y activar el aparato productivo), la recesión se va profundizando.

Esos mismos expertos calculan que, de no atajar a tiempo la pandemia (a la vez que se protegen las finanzas), millones de personas podrían perder sus empleos, las bolsas y los mercados fluctuarían y eventualmente caerían a niveles históricos, y la deuda pública aumentaría.

También está el tema de los precios del petróleo. Estos de han desplomado, y varios países han optado por la sobreproducción de crudo. La consecuencia es que esto desestabiliza y enajena todavía más a este mercado en particular.

Por último, están las proyecciones (tanto para 2020 como para 2021): varias firmas expertas en la materia ya han dicho, por ejemplo, que la pequeña y mediana empresa está en jaque, y que gigantes como Estados Unidos o el Reino Unido (así como otras potencias) podrían sufrir una fuerte contracción y ver caer sus estimaciones de crecimiento.

Esas mismas firmas, eso sí, dan esperanzas: El panorama pudiera mejorar si la curva de contagio del COVID-19 disminuye pronto hasta aplanarse, y si, en el interín y después, los gobiernos del mundo se aplican a fondo a adoptar medidas que ayuden (humanitaria y económicamente) a la población y al resurgir del sector financiero.


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Capeando la Crisis

La gran mayoría de los gobiernos del mundo se han embarcado en campañas masivas de estímulo monetario para compensar la problemática generada por la pandemia. ¿Cómo? Con decisiones que van desde la reducción de intereses hasta la cancelación de pagos de créditos, pasando por reducciones o exoneraciones de impuestos y/o alquileres, entregas de bonos y demás medidas.

Casi todos los actores en posición de poder a nivel global han entendido que mantener en buen estado la salud de la economía es hacer lo propio con la población, y por ello han tomado acciones riesgosas (parando el comercio e inmovilizando países enteros), comprometidas (tendiéndole la mano a la gente y asistiéndola durante la crisis), eficientes e inteligentes (brindando soluciones al sector), y con mucha visión de futuro (porque, eventualmente, el virus tendrá que dejar de ser un problema).

Caso Venezuela

El COVID-19 llegó el 13 de marzo a Venezuela y, desde entonces, el país (inmerso ya en una situación de inestabilidad económica y social) ha tomado medidas para evitar que la emergencia se profundice… Primeramente, lo ineludible: el Presidente Maduro ordenó una Cuarentena Social a mediados de marzo, la cual obliga a todos a quedarse en casa.

En materia estrictamente económica, el comercio se ha detenido para salvaguardar la salud de la población, y solo se permite la actividad esencial (servicios sociales y de primera necesidad).

Aparte, y esta vez a modo protección financiera al pueblo, se prorrogó el decreto de inamovilidad laboral hasta el 31 de diciembre, se decidió aprobar el pago de nóminas a las pequeñas y medianas industrias por seis meses, y se ordenó la suspensión de cobro de alquileres para comercio y vivienda principal (y también los pagos de capital de todos los créditos del país), entre más medidas.


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Las acciones del Gobierno Nacional fueron, en su mayoría y de acuerdo a sus propias declaraciones, tomadas tras amplias consultas con todos los sectores del país. Sin embargo, hay actores que difieren y que muestran escepticismo.

Un ejemplo son algunas cámaras que agrupan a los sectores productivos, las cuales han declarado preocupación por su situación a futuro, argumentando que las medidas pudieran no ser suficientes.

Por último está la oposición venezolana, que ha argumentado que el oficialismo no está en capacidad de palear la crisis (tanto la sanitaria como su derivada económica), y ha llamado a factores gubernamentales o a hacerse a un lado o a trabajar en conjunto a la Asamblea Nacional.

(Con información de HispanTV y El País)

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