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¡Claves! Entendiendo la violencia de las recientes protestas en EEUU

Nelson Gimón.- Estados Unidos (EEUU) vive en la actualidad un momento de mucha tensión producto de las protestas que se han venido sucediendo en los últimos días en gran parte de la nación… y todo, tras el asesinato de George Floyd, un afroamericano de 46 años, mientras estaba siendo arrestado.

Han sido las circunstancias de ese crimen (agente blanco hincando su rodilla sobre el cuello del detenido negro hasta causarle la muerte, muy a pesar de las muestras de dolor de este último) lo que encendido la chispa de unas manifestaciones que arrancaron siendo pacíficas y que, con el pasar de los días, se han ido tornando cada vez más violentas.

Lo que se ha visto hasta ahora, más allá de miles y miles de protestantes en las calles, son choques entre estos y las autoridades, incendios de vehículos y edificios policiales, destrozo a propiedades y saqueos a tiendas. ¿Consecuencia? La activación de la Guardia Nacional en 15 estados y Washington DC para controlar el caos, y la imposición de toque de queda en varias ciudades.

Ahora bien, ¿por qué se han propagado tanto y tan rápidamente estas protestas? ¿Por qué algunas de ellas se vuelven violentas? El medio británico BBC Mundo realizó un especial al respecto, y desglosó sus conclusiones en cinco claves para entender la situación. Veamos…

Identidad compartida

Expertos consultados por el medio británico sugieren que incidentes como la muerte de Floyd pueden convertirse en un desencadenante ideal para este tipo de escenarios. Eso, porque el suceso simboliza una experiencia más amplia que atañe a un número mucho mayor de personas (en este caso la relación entre la policía y la comunidad negra).

También están las desigualdades estructurales de la sociedad, las cuales incitan a la confrontación.

Respuesta policial

El hecho de que una protesta pase de pacífica a violenta tiene mucho que ver con la reacción de la policía ante ella. Eso quiere decir que, si las autoridades no tratan a la multitud con provocación o violencia, muy raramente la multitud hará lo propio. Todo es cuestión de interacción. Sin embargo, hay casos en que interacciones violentas se dan entre pequeños grupos dentro de una manifestación y las autoridades, las cuales suelen reaccionar ante la multitud como un todo.

Y sí, una vez comienza ese tipo de intercambios, ya es complicado que se detenga, llegando a contagiar a la masa (pues esta siente que el uso de la fuerza en su contra no está justificado). Eso, por cierto, se está viendo actualmente en EEUU, sobre todo tras el despliegue de la Guardia Nacional, el uso de perdigones, gases lacrimógenos y gas pimienta, entre más, que no hacen otra cosa que exacerbar la tensión.

Lo que está en juego

La psicología moral entra en escena en casos como EEUU por tanto y cuanto la gente está reaccionando ante algo que le parece inmoral, lo cual le genera sentimientos fuertes, y le exige acción para proteger dicha moralidad, anulando en el proceso otras preocupaciones que las personas tienen sobre el mantenimiento de la paz.

Dicho de otro modo, si la gente cree que el sistema está roto, querrá hacer algo realmente drástico para demostrar que eso no es aceptable, cueste lo que cueste.


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Sobre el saqueo y el vandalismo

BBC Mundo explica que los saqueos y el vandalismo son más complicados de lo que parecen, y sus expertos consultados coinciden en el hecho de que los disturbios y las multitudes no son ni irracionales ni caóticas, sino lo contrario, están estructuradas y poseen un grado de significación que les hace demostrar poder con actos como el destrozo y robo de tiendas y propiedades.

De hecho, por eso es más común ver en los disturbios que los lugares que son saqueados suelen tener que ver con grandes empresas, y que el pillaje se relacione con la sensación de desigualdad en las economías capitalistas.

Importancia personal

Por último, la idea de que las protestas violentas son eventos específicos y significativos para los participantes también puede explicar por qué el saqueo ocurre en algunas manifestaciones, pero no en otras. Es decir, lo que incitó al movimiento (sea un acto político, uno de discriminación, o uno racial) tiene mucho que ver en la respuesta de la masa y su convicción de hacer más o menos.

Mientras más profundamente toque a lo interno lo que desencadena una protesta, mayor será la necesidad de la masa de transmitir su punto y su mensaje.

Posibles soluciones

Expertos en orden público consultados por BBC Mundo sugieren que, para evitar la violencia en manifestaciones públicas, lo ideal es que la policía actúe bien, evitando la mentalidad de ‘nosotros’ y ‘ellos’, y respetando los Derechos Humanos. También abogan por la negociación entre las partes, y el diálogo.

Y, por supuesto, a que se entienda en las altas esferas que todo conflicto de calle que se torna áspero es porque hay un trasfondo más profundo que debe ser analizado y tomado en cuenta, lo que en el caso de EEUU es una tensión racial subyacente de vieja data, así como un sentimiento de desigualdad e inequidad que solo necesitó el empujón del crimen contra Floyd para hacerlo estallar.

(Con información de BBC Mundo)

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