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Evo Morales renuncia a la presidencia de Bolivia: Claves de la crisis

Nelson Gimón.- Evo Morales emitió este domingo un mensaje televisivo en el cual anunció sus renuncia a la presidencia de Bolivia, argumentando que su gobierno había sido víctima de un golpe de estado de corte cívico, político y policial. El líder indígena dijo que tomaba la decisión para evitar que hubiera más enfrentamientos en la nación, la cual se ha sumido en una espiral de protestas en las últimas semanas.

El mensaje llegó horas después de que el comandante de las Fuerzas Armadas de Bolivia, General Williams Kaliman, sugiriera al mandatario que diera un paso al costado para desbloquear una crisis política que se agudizó tan pronto se llevaron a cabo las Elecciones Presidenciales el pasado 20 de octubre, unos comicios catalogados de irregulares en los que salió vencedor Morales.

Reacción en cadena

Las Elecciones Presidenciales del 20 de octubre, y más específicamente hablando la proclamación de Morales como ganador de la contienda por parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE), fue el detonante que avivó el conflicto en Bolivia. Fue este ente el que suspendió por sorpresa el conteo rápido con el 83% escrutado y con una tendencia que apuntaba a que iba a haber segunda vuelta entre el mandatario boliviano y el candidato opositor, Carlos Mesa. Luego, ese conteo rápido se reactivó con un 95% de avance y con Morales ganando en primera vuelta por un estrecho margen.

Las sospechas que habían suscitado los extraños movimientos del TSE llevaron a la oposición a clamar un fraude. Las misiones de observación de la OEA y la Unión Europea pidieron que hubiera segunda vuelta, pero Morales insistió en que él había ganado las elecciones y, en respuesta a las manifestaciones de la oposición, llamó a sus seguidores a salir a las calles a defender la democracia.

A partir de allí, la crisis se puede escalonar en cinco pasos.

La auditoría

Morales aceptó una auditoría de la OEA para despejar cualquier duda, pero la evaluación resultó devastadora para el gobierno. Eso, porque el bloque internacional determinó que era estadísticamente improbable que Morales hubiese ganado por el margen de 10% que necesitaba para evitar una segunda ronda electoral, a la vez que encontró irregularidades varias en el proceso como actas físicas con alteraciones y firmas falsificadas, además de manipulación de datos.

Morales respondió este mismo domingo temprano con una declaración ante la prensa en la que, sin mencionar a la OEA y sin señalar la fecha, llamó a nuevas elecciones… llamado que, como ya se sabe, duró poco pues más tarde, y con la mencionada presión de las Fuerzas Armadas en su contra, el mandatario anunció su dimisión.

El ejército y la policía en contra

La renuncia de Morales pasa mucho por el pronunciamiento del General Williams Kaliman. “Sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia”, dijo el funcionario en un comunicado.

Al posicionamiento de los militares a favor de la renuncia del presidente hay que sumar que desde el viernes pasado, cuando estaban a punto de cumplirse tres semanas de violencia en las calles, comenzó a extenderse por el país una especie de motín policial en el cual agentes de diversas unidades comenzaron a declararse en rebeldía, uniéndose a las protestas contra el gobierno.

Presión en la calle

La oposición a Morales apostó desde el primer momento a la movilización callejera para forzar la mano del presidente con huelgas y paros por todo el país, especialmente en la ciudad de La Paz, otrora uno de los bastiones oficialistas. Hubo enfrentamientos entre los que apoyaban a uno y otro bando, y los heridos no se hicieron esperar (solo se han reportado tres muertos).

Radicalización de la oposición

Mesa y sus seguidores dejaron de pedir una segunda vuelta electoral y, ya más directamente, comenzaron a exigir en cambio la renuncia de Morales. Se endurecieron las posturas, por así decirlo, y gran protagonista de esto fue el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, quien se radicalizó apenas supo los resultados de la auditoría.

Camacho pasó a exigir entonces que dimitieran no solo el presidente sino todo su gobierno, también los senadores y diputados, además de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y el Tribunal Constitucional… Todo, para dejar el país en manos de una junta de notables que designe un nuevo TSE que celebre nuevas elecciones en un plazo de 60 días.

La re-re-reelección

Y si se puede decir que las denuncias de fraude y las protestas se dispararon con el escrutinio electoral, la crisis política que vive Bolivia tiene un trasfondo mucho mayor… ¡las reelecciones de Evo Morales!

Morales gobierna Bolivia desde el 22 de enero de 2006. La Constitución boliviana dispone que solo dos mandatos presidenciales continuos son permitidos, pero Morales ya iba por el tercero. El 20 de octubre, el líder indígena buscaba asegurarse un cuarto mandato, al cual por cierto accedió siquiera a optar gracias a fallos del Tribunal Constitucional y el TSJ que desestimaron de plano los resultados de un referéndum de 2016 que denegó claramente una posible nueva reelección del dirigente cocalero.

(Con Información de BBC)

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