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Noriega: el final triste de los dictadores

Notiglobo.-

Demacrado el hombre, en silla de ruedas, el rostro con sus mismas facciones pronunciadas ahora más envejecido, cabello salpicado con manchas de canas. Lo llevan del avión a un vehículo blindado, está rodeado cerca de 20 efectivos de seguridad en un acto casi ceremonioso, como si de un alto jerarca de una nación amiga se tratara. Del aeropuerto de Tocumén será trasladado a El Renacer, simbólico nombre de una prisión en su país natal, donde ha regresado después de dos décadas para cumplir el resto de sus días encerrado por deudas pendientes con la justicia local.

Manuel Antonio Noriega, de 70 años de edad, otrora hombre fuerte de Panamá, ya está de vuelta a Panamá en virtud de una sentencia de extradición que lo regresó desde una cárcel en París, donde cumplía sentencia por lavado de dinero. Antes, había purgado penas de 20 años de prisión en una penintenciaría de Miami, en Estados Unidos, donde fue llevado tras una cruenta invasión llamada Causa Justa, previa a un bloqueo económico, ordenada por el entonces presidente George W. Bush.

Noriega, colaborador de la CIA en tiempos de la Guerra Fría, movía todos los hilos del poder en Panamá. Tras aliarse con el Cártel de Medellín y comenzar operaciones de tráfico de drogas, rompió su alianza con Washington que lo requirió por cargos de narcotráfico. La invasión inició el 20 de diciembre de 1989 con 26.000 hombres de tropas de élite y bombardeos desde portaaviones o bases estadounidenses. Particularmente fue intenso en una base militar en el barrio El Chorrillo. El episodio lo recuerda Rubén Blades en una canción “Ahora y siempre recordemos”: “un general rinde el machete sin pelear”.

Después de pocos días de ataques implacables Noriega se entregó y fue llevado a Estados Unidos donde le esperó una sentencia firme de 40 años, de lo que cumplió la mitad. En Panamá fue juzgado también en ausencia a 15 años de cárcel por el homicidio de Hugo Spadafora, 20 años por la masacre de Albrook y el fusilamiento de miembros de las Fuerzas de Defensa de Panamá, 20 años por la ejecución de Moisés Giroldi, 5 años por delito contra la libertad individual de Humberto Macea y 18 meses por corrupción de funcionarios.

Ayer, al retornar a su país desde Madrid donde hizo una escala el avión de Iberia que lo trasladaba, fue desembarcado antes que todos los pasajeros, como parte del estricto operativo de seguridad. La ministra de Gobierno, Roxana Méndez, ante las dudas que generó su entrada a la cárcel con el rostro oculto, ratificó: “Puedo garantizar que el detenido entró a la cárcel de El Renacer (…) Yo me acerqué para asegurarme.

El abogado del exdictador, Julio Berríos, ha sido sustituido por una mujer, de la que hasta los momentos se desconoce el nombre.

La televisión local panameña informó que el exdictador vestía camisa y sombrero negros, y debió ser chequeado por los médicos. Lo que ordena el protocolo. Jorge Yearwood, el doctor que lo atendió  y formó parte de la comitiva que viajó a París a tramitar el traslado del militar, explicó en el penal que el exgobernante sufre “algunas secuelas de un derrame sufrido en 2004; es hipertenso, está limitado en cuanto a la edad y no se vale 100% por sí mismo; no está en condiciones para caminar sin asistencia”.

Por estas razones médicas y por su edad, sus defensores pedirán que cumpla su condena en casa, como lo establecen las leyes panameñas para mayores de 70 años de edad.  Sin embargo, hay una excepción a esa norma: los crímenes de lesa humanidad. José Ayú Prado, procurador general de Panamá,  argumenta que aunque Noriega tiene dos condenas, está en proceso de investigación ante otros casos denunciados.

Afuera, en las calles de ciudad de Panamá, hubo manifestaciones. Los recuerdos de la dictadura y sus excesos no prescriben.

@afnays | @notiglobo

 

 

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