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ANÁLISIS | ¿Qué podría pasar en la disputa entre Venezuela y Guyana por el Esequibo?

ANÁLISIS | ¿Qué podría pasar en la disputa entre Venezuela y Guyana por el Esequibo?

(CNN Español) — Las tensiones se han disparado en Sudamérica en apenas tres días, desde el anuncio de los resultados de un referendo consultivo el domingo en Venezuela hasta las declaraciones del martes del presidente Nicolás Maduro, sobre la creación de un nuevo estado en la Guayana Esequiba. La zona está controlada por Guyana y una pregunta está en la mente de muchos: ¿qué pasará ahora?

Venezuela mantiene con Guyana un diferendo territorial por el control de la Guayana Esequiba, un territorio ubicado en el norte de Sudamérica que es rico en hidrocarburos y minerales. La disputa data desde mediados siglo XIX y primero fue con el Reino Unido.

Pero en los últimos meses, y especialmente en vísperas de un año de elecciones presidenciales en Venezuela de 2024, la controversia se ha acelerado y el domingo los venezolanos votaron a favor, no solo de ratificar su reclamo histórico y elegir los mecanismos para resolverlo sino, incluso, de rechazar los recientes planes de Guyana de disponer de las zonas en disputa.

«El pueblo ha tomado la decisión de crear el estado de la Guayana Esequiba y de nacionalizar a todos los ciudadanos que están en ese territorio con su cédula de identidad venezolana. Reconocerlos como hermanos de nuestra patria», dijo el martes Maduro, en un discurso ante la Asamblea General del Consejo Federal de Gobierno de Venezuela, donde también mostró un «nuevo mapa de la República Bolivariana de Venezuela» que incluye a la Guayana Esequiba como territorio pleno y no en reclamación, como ha estado en los libros hasta ahora.

Maduro ordenó entonces la creación de un nuevo Estado a través de la Ley Orgánica de la Guayana Esequiba y también de una «Alta Comisión por la Defensa de la Guayana Esequiba», entre otras medidas.

En un comunicado publicado después del anuncio de Maduro, el presidente de Guyana, Mohamed Irfaan Ali, dijo que se trataba de «una amenaza directa a la integridad territorial, la soberanía y la independencia política de Guyana, y una violación de los principios fundamentales del derecho internacional consagrados en las Cartas de la ONU y la OEA».

«Guyana intensificará las medidas cautelares para salvaguardar su territorio. Además, hemos contactado con la Mancomunidad de Naciones y muchos de nuestros socios bilaterales, incluidos Estados Unidos, Brasil, el Reino Unido y Francia. Las Fuerzas de Defensa de Guyana están en estado de alerta y han contactado con sus homólogos militares, incluido el Comando Sur de Estados Unidos», agregó.

El secretario de Asuntos Exteriores de Guyana, Robert Persaud, dijo este miércoles a CNN que el comportamiento de Maduro era «desesperado» y que «Guyana estaba «tomando todas las precauciones». «Estamos trabajando estrechamente con nuestros aliados. El Esequibo es una parte indiscutible de Guyana», señaló.

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Las fichas parecen jugadas, ¿qué puede pasar ahora?

«Lo que ha venido haciendo el Gobierno de Venezuela en las últimas semanas es una serie de demostraciones o anuncios que no han pasado de ser más simbólicos que otra cosa. Sin embargo, por la forma en la que hablan algunas autoridades venezolanas pareciera que hay cierta disposición a llevar a cabo acciones concretas en el territorio en cuestión», dijo a CNN Lauren Caballero, internacionalista por la Universidad Central de Venezuela.

«Luego del referendo quedó más que claro que el Gobierno no está dispuesto a ir a la Corte (Internacional de Justicia) a resolver la disputa y eso abre la puerta a escenarios inciertos», agregó, en referencia al procedimiento iniciado en la CIJ por Guyana contra Venezuela en 2018.

Para Caballero, sin embargo, «no queda claro cómo Venezuela ejecutará las acciones anunciadas». «Si se hace por la vía militar, que parece la única opción posible, eso traería respuesta de los Estados involucrados allí, como Estados Unidos, Reino Unido pero también China y Brasil».

Michael M. Mcarthy, presidente de la consultora Caracas Wire y profesor en la Universidad George Washington, dijo a CNN que la situación «es todavía muy incierta. No está claro cómo puede ser el proceso para tomar control físicamente del territorio».

«Me da la sensación de que el gobierno de Maduro está interesado en crear un nuevo marco internacional para renegociar el tema. Es una forma de poner presión sobre el proceso de la Corte Internacional de Justicia en La Haya, utilizando la vía diplomática», dijo.

El peso de las elecciones en Venezuela 

Por su parte, Caballero también destacó la importancia de las futuras elecciones presidenciales venezolanas en 2024. «Estoy convencido de que el Gobierno ha manejado los tiempos para obtener una ventaja frente a la oposición». Precisamente, en la oposición se celebraron primarias en octubre y hay quienes consideran que la candidata (aunque inhabilitada) María Corina Machado presenta un riesgo para Maduro.

«No conocemos el calendario electoral. No sabemos si podría adelantar o suspender producto de una decisión interna ligada a la reclamación», agregó.

El artículo 338 de la Constitución de Venezuela concede al presidente o presidenta de la República decretar el estado de conmoción interior “en caso de conflicto interno o externo”. En esa eventualidad, la Carta Magna concede al Gobierno la potestad de restringir las garantías consagradas en la carta magna, entre ellas el derecho al voto, establecido en el artículo 63.

Andrei Serbin Pont, doctor en Relaciones Internacionales y presidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales, dijo a CNN que «todo lo que tenga que ver con conflictividad externa, con un vecino, de una forma u otra, la narrativa del chavismo lo relaciona con la inestabilidad interna», consideró.

«Lo que estamos viendo es que Venezuela está de cara a un proceso electoral el año que viene y eso puede llevar a una crisis de representación dentro del país, y eso es lo que quiere el chavismo: instrumentalizar por medio de la externalización, el conflicto armado.

Para Serbin Pont, hay así un riesgo de escalada «por las condiciones domésticas mezcladas con la concepción estratégica y lo que sí es un reclamo legítimo de hace décadas, incluso siglos, por parte de Venezuela, sobre la soberanía del Esequibo y el ejercicio efectivo de esa soberanía».

Cómo reaccionará Guyana

«Guyana se mueve muy activamente en la búsqueda de apoyos internacionales. Esto tiene sentido porque tenemos que entender que tiene casi inexistentes Fuerzas Armadas. O sea, su capacidad defensiva es casi simbólica y no tiene ni medios ni personal como para defenderse de una agresión de Venezuela», consideró Serbin Pont.

«Venezuela tiene una fuerza armada convencional mucho más grande, sí, pero con enormes problemas logísticos, de recursos humanos, de mantenimiento, de operatividad en general», agregó.

McCarthy, por otro lado, destacó que Guyana no tiene poder militar, pero sí aliados importantes en el Caribe y una reacción bilateral «importante y emergente» con Estados Unidos. «Cuenta con el apoyo importante de una coalición diplomática y militar. Pero nadie quiere ver un conflicto armado en este momento».

Brasil, el tercero

Tanto Serbin Pont como McCarthy coincidieron en que una escalada regional ante una eventual anexión tendrá un efecto importante en Brasil, que comparte frontera con Venezuela y Guyana, y el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Brasil, de hecho, reforzó su frontera norte debido a las tensiones entre ambos países, dijo el martes el Ministerio de Defensa de ese país.

«Impacta en los intereses de Brasil bajo Lula: obviamente se quiebra su intención de reactivar los esquemas de integración regional, que son fuertemente dependientes de la conceptualización de la región como una zona de paz», señaló Serbin Pont.

«Pero además pone en una situación difícil a Lula desde el punto de vista de cómo se proyecta internacionalmente, porque parte de ese liderazgo internacional que ha buscado ha dependido fuertemente en proyectarse a sí mismo como un líder que mantiene su vecindario en orden», dijo Serbin Pont.

Mientras que McCarthy señaló que la situación «puede crear un dolor de cabeza para Lula que en este momento no necesita, dado el proyecto global ambicioso de Brasil como país de los BRICS y vocero del sur global: prefieren no estar tan metidos y tener que mediar en la región».

«Puede ser un antes y un después con la Venezuela de Maduro. Antes Lula era vista como la persona que iba a incluir a Maduro, pero habrá que ver si sigue tan abierto para tender puentes», concluyó.

Por cnnespanol.cnn.com

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